Fitocannabinoides

Los fitocannabinoides se producen principalmente en los tejidos glandulares de las hojas de cannabis y se almacenan en gotitas pegajosas, llamadas glándulas de resina. Estas glándulas se pueden encontrar en la superficie de todas las partes de Cannabis sativa, excepto en raíces y semillas (Frank y Rosenthal, 1992). En términos generales, las glándulas de resina se pueden dividir en tres tipos: bulbosas (15-30 μ m), capitadas (25-100 μm) y con pedúnculos grandes (150-500 μ m). Las glándulas de resina de tallo capitado son las únicas que se pueden ver a simple vista, el resto se puede sentir como una capa pegajosa en la parte superior, por ejemplo, de las hojas (Frank y Rosenthal, 1992). Se desconocen las razones de la síntesis y el almacenamiento únicos de los fitocannabinoides, pero se ha planteado la hipótesis de que participan en eventos fisiológicamente relevantes como la defensa de patógenos (el CBD, CBG y sus ácidos son antibióticos potentes) y el consumo de plantas (a través de sus agentes psicotrópicos). acciones) (Frank y Rosenthal, 1992; Morimoto et al., 2007). Para obtener cannabis utilizable, las flores y las hojas de la planta de cannabis se secan primero y luego se muelen o se prensan en una masa densa con un agente aglutinante, produciendo hachís amarillo o marrón (Fisar, 2009).